lunes, 14 de octubre de 2013

HP: EL caballo de arena.

       ¡Hola de nuevo Ovejitas!
Su tigre regresa con una nueva historia. Que tambien escribí hace mucho, en la primaria de echo (hace como 10 años). Bueno no era exactamente igual, le hice algunos cambios (en la ortografía), pero no muchos. Espero les guste y los haga soñar un momento, como los niños que eramos antes.


***
       Hace tiempo en un pueblo junto al mar, vivía un hombre al que le gustaba dibujar y pintar animales. También sabía hacer esculturas de arena en la playa, hacía de todo: perros, gatos, pericos, leones. Pero lo que más le gustaba, era formar caballos. 
Era un hombre especial pues era un mago. Así que un día decidió ir a la playa, tomo su sombrero y se fue. Cuando llego, inmediatamente se puso a trabajar, llevo agua del mar a la orilla y humedeció la arena, después comenzó a darle forma. Sabía exactamente qué haría: un caballo galopando. 

   Comenzó y fue formando lentamente la cabeza del caballo, de forma tan detallada que parecía real. Después paso a su cuello dándole forma musculosa y bella, con sus crines ondeando al viento. Paso a formar su cuerpo y después sus patas al galope y al final dejo una cola larga y ondeante. Mientras trabajaba, la playa se fue llenando de personas que observaban su trabajo y dejaba monedas en el sombrero que había depositado en la arena. Al terminar, el sol se ponía en el horizonte y las personas se marchaban. Puso su mano sobre la cabeza del caballo de arena, le susurro unas palabras y se fue. 

   Al anochecer cuando salió la luna, el caballo se sintió con vida. Con sus orejas escucho el rumor de las olas del mar y el viento pasando sobre su nariz le dejo el aroma a sal y a frescura marina.
Sintió deseos de ver aquello y abrió su ojo, el único que le habían dado. Ya que al estar de perfil, el otro estaba bajo su cuerpo. Y cuando vio por primera vez, se sintió maravillado por la luna y las estrellas, por la oscuridad de la noche y la belleza de las palmeras. Pero no podía ver el mar. Allí recostado en la playa, solo podía imaginarlo, al tiempo que se sentía maravillado por estar vivo. El seguía embelesado, cuando algo paso por el aire. Un ave que descendió hasta el, cuándo bajo lo suficiente, descubrió a una gaviota que lo miraba crítica. Él no sabía qué hacer, así que le saludo –hola.- le dijo, pero la gaviota no respondió. Solo le seguía mirando –hola ¿Quién eres?- volvía a decir y la gaviota por fin hablo –vaya vaya vaya, con que esta vez el mago si se esmeró. Un caballo muy real, pero lástima que perecerá bajo las olas- ¡¿Qué?!-  Dijo el caballo de arena  – ¿perecer? ¿A qué te refieres?- La gaviota lo miro pensativa y luego dijo – Si, perecer.  Morirás cuando suba la marea ya lo veras.- El caballo se asustó, ¿morir? pero si solo llevaba unas horas en el mundo. La gaviota remonto el vuelo y se posó en su cuerpo. El caballo sintió sus garras arañar la arena de su cuerpo.  –Sí, morirás. Todas las criaturas que nacen en la arena, mueren cuando sube la marea. Ya verás. Yo solo me pregunto, ¿Que se sentirá deshacerse como ustedes?- Y diciendo esto, paso a su cabeza y soltó un graznido terrorífico. Que asusto aún más al caballo de arena  – Yo no puedo morir, ¡pero si acabo de nacer!- La gaviota agito las alas -No importa, igual el mar te borrara, solo escucha como suben las olas por la playa.-  El caballo de arena escucho y sintió el agua más cerca. Al cerciorarse de eso, el sonido que antes le había le dado tanto placer escuchar, ahora le causó un gran terror. Así que desesperado trato de huir, de moverse y escapar del peligroso mar que se acercaba. Cuando la gaviota vio en sus ojos el terror y el esfuerzo que hacía. Soltó una sonora carcajada – ¿Pero qué haces? ¿Quieres huir? No podrás. – Y volvió a reír - Eres de arena, los caballos de arena no se mueven. Ya pronto de desharás  con el agua. Ya casi te alcanza.- El caballo escucho y el agua se sonó terriblemente cerca. Desesperado, lucho aún más por moverse.  Pero sus patas se sentían tan tiesas y pesadas. La gaviota de repente salió volando y el escucho un silbido en el aire y sintió caer una ola en el borde de sus patas. Al instante sintió como perdían forma, como el agua arrastraba su cuerpo. Sintió desfallecerse. Pero al mismo tiempo distinguió un rumor en el viento, unas voces susurrantes, que parecían decir –ven, ven aquí.- Y otra ola cayó sobre él, esta vez más arriba llegando a la mitad de sus patas. De nuevo, sentía como el agua se llevaba la arena que lo conformaba y de nuevo el rumor del viento diciendo –ven, ven con nosotros.- Estaba confundido, aterrado. No sabía si lo que escuchaba era real, pero ahora la desesperación lo llenaba. Sus patas casi habían desaparecido. Al tiempo que otra ola cayó sobre él, un relincho lejano se escuchó. Ahora el mar caía con furia, luchando por arrancarlo de la playa.
Él se sintió desfallecer  y otra ola callo con renovadas fuerzas sobre él. Y con su único ojo pudo ver, como el agua le caía encima. Sintió su frio toque en su cara y como se llevaba más de la arena que lo formaba.  – Bien.- se dijo -Si voy a morir ahora, no lamento vivir tan poco. Pues este mundo es bellísimo, solo lamento no haberlo conocido más.- Y al mismo tiempo otra ola cayó, sobre su cuerpo ya deshecho y su cuerpo fue arrastrado por el mar. Pero… No había muerto aún. Se  sentía vivo, muy vivo.  Solo que distinto, más ligero y se dio cuenta de que ¡ahora podía moverse! ¡Ahora podía mover sus patas, su cabeza ahora tenía dos ojos, dos oídos.  Pero… ¿Dónde estaba? ¡Estaba en el mar! Era parte de él, era el agua que se movía con él. Entonces sintió ganas de galopar veloz como el viento y saltó fuera del agua y vio algo increíble: La playa. La vio por un segundo y volvió a caer al mar entonces noto que no estaba solo. Había más caballos de agua y espuma del mar, galopando junto a él. Todo iguales de bellos y juguetones. 

   Uno de ellos se acercó y le dijo -Te llamábamos, ¿porque tardaste tanto? Debiste dejar que las olas te trajeran en vez de resistirte.- El los miro y les dijo -Tenía miedo, la gaviota dijo que moriría. – Ah sí. La gaviota, a mí me dijo lo mismo- Dijo otro y uno más agrego –Eso es, porque la gaviota mira con odio al mundo. Si ella observara con amor, vería que pasamos a ser la espuma y las olas del mar.- Los caballos seguían galopando y retozando alegres hasta que uno dijo: Vamos a todos los puertos, a todas las playas, a todos los faros, a todos los horizontes y después volveremos; Cuando alguien más vaya a unirse a nosotros. Y todos los caballos de agua y espuma, relincharon gustosos y galoparon al horizonte. Hasta el último puerto, la última playa, el último faro, para luego volver. 

   A la mañana siguiente, la gente se reunía en la playa. Donde el antiguo caballo de arena  había estado. Y el mago los escuchaba decir: Que pena tanto trabajo, un caballo tan hermoso. Sea barrido por el mar. El mago solo sonreía y suspiraba al horizonte.  Solo el, sabía que le había pasado en realidad a su caballo de arena. Un caballo tan hermoso y perfecto, que solo algo mágico podía pasarle. De nuevo miro el horizonte, donde sus caballos retozaban y caracoleaban alegres en el océano, para toda la eternidad.


    Bien espero que les guste este cuento lleva moralejas: 
1° Nunca debemos dejar que los comentarios negativos de la gente nos afecten.
2° Jamás hay que preocuparnos por morir, más bien, debemos disfrutar cada instante y cada día como el último. Y así como el caballo de arena, agradecer lo poco o mucho que vivamos. 
3° Evitemos debemos ser como la gaviota. Y dejarnos llevar por el odio y dañar a los demás, porque incluso una palabra puede causar un mal irreparable en las personas.   

   Finalmente cabe aclarar que me inspire en el cuanto “El caballo de arena” de Ann Turbull y Michael Foreman.

***

   Sin mas que decir, me despido de ustedes.

Abrazos mojados...
Alec "El Tigre" Vulturi.

1 comentario:

  1. que bello tigresito ...te e dicho que eres un gran escritor ? sigue así...solo el día de mañana no te olvides de mi *.*

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