Su piel se tornaba un poco más pálida de lo normal,
pensamientos confundidos flotaban en el interior de su cerebro,
como pequeñas nubecillas cubriendo la claridad.
No podía ver más allá de sus parpados, que los mantenía levemente cerrados.
Sus largas y oscuras pestañas se mantenían ligeras sobre su rostro.
La extraña sensación en el pecho, el corazón estallaba en frenéticos latidos.
Quedó inmóvil, o más bien no sabía como reaccionar... él continuaba besándole los labios y ella no sabía si corresponder al beso. Aquéllas manos de pianista que tanto le gustaban a ella, le acariciaban sutilmente la nuca.
Su rizado cabello le resbalaba entre los dedos, dejando su fragancia levemente dulce. Ella sentía morirse al tiempo que se sumergía en lo prohibido, sabía que lo que ocurría no era correcto. El amor al que le prometió la vida, estaba siendo apuñalado.
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