Esta vez les traigo un poema mio. Lo escribí para una persona super importante para mi, después de una charla de medianoche, sobre cosas que nos daban miedo.
Aclaro no me siento poeta. De echo creo que la poesía no es muy típica en mi, pero este escrito así lo considero.
De nuevo los invito, a que me dejen comentarios, con sus muy importantisimas opiniones.
Tambien si les gustó, les pido que compartan el blog. Aun estamos muy solitarios por estos rediles...
***
Mi Muerte.
Caminando entre la bruma,
mis pisadas sobre las marchitas hojas.
Los arboles como silenciosos guardianes de mi travesía,
y tus suaves pasos, tras los míos.
Había pasado mucho tiempo ya,
desde aquella ultima vez que me habías atormentado.
Desde que robaras mi paz,
y la cambiaras por temor.
Siempre en las sombras,
oculta a plena vista.
Como un espíritu errante,
olvidado hace mucho y...
aun presente en el camino.
Todos decían conocerte,
nadie jamas pudo verte.
Aun así todos hablaban de ti,
como de la mas fiel compañera.
¿Vestías de negro noche o de blanco espectral?,
¿Llevabas tu rostro descubierto u oculto en la oscuridad?,
en tu cabeza ¿había un sombrero o un chal?.
¿Era tu cabellera una larga cortina de noche, o una trenza fantasmal?
Nadie jamas podría asegurarlo y aun así,
todos juraban saber tu atuendo.
En el camino yo estaba cansado,
después de huir sin descanso.
Intentando dejarte atrás.
Me detuve un momento, me apoye en un tronco
y un escalofrió subió por mi espalda,
avisándome de tu presencia.
Levante la mirada del frió suelo, buscándote.
Y allí estabas otra vez.
Me senti impotente, desesperado, decepcionado, al borde de la locura.
¿Porque nunca podías irte, dejarme en paz?
Lentamente, desde el fondo de mi alma,
un grito comenzó a subir por mi garganta,
desgarrando mi ser, destrozado por ti.
Te maldije, te insulte, te llene de mi desprecio.
Todo con tal de que te fueras.
Y tu, sonreías serena.
Segura de tu presa,
porque sabias que tarde o temprano seria tuyo.
Que sin importar cuanto huyera,
tus manos heladas algún día recorrerían mi pecho,
acariciarían mi rostro
y tus fríos labios, besarían los míos...
Pero no me rendiría, no aun.
Me levante,
me aleje del camino,
corrí entre la maleza,
aun sin aceptar,
que no podría escapar de ti.
Mientras tu sonreías,
mirabas como me marchaba,
tranquila, e impasible.
Por que sabias que yo te pertenecía,
como tu me pertenecías a mi.
La única verdad en el mundo era esa.
Tu y Yo nunca podríamos separarnos,
solo tu tenias ese poder,
y solo yo podría aceptarlo hasta final.
Porque esa eres tu, mi Muerte.
***
Espero les gustara mi visión de la muerte...
Abrazos nocturnos...
Alec "El Tigre" Vulturi.
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